La próxima ‘guerra’ será por el agua

En el mundo más de 750 millones de personas carecen del servicio de agua potable y aproximadamente dos millones mueren por razones relacionadas con este tema.

Para 2030 las previsiones son alarmantes, la demanda será del 40%, superior al actual, por el aumento de la población. En estos momentos el primer país que se quedaría sin el preciado líquido sería Jordania, lo más probable es que no sea el único del planeta. Lo que está pasando en Amán capital de Jordania, es el mejor ejemplo para que empiecen a prever los desafíos a los que se enfrenta la sociedad, donde en algunos casos ya no sale agua del grifo, generando incertidumbre en la gente.

Puede sonar exagerado pero la realidad es que la escasez, ni siquiera será un problema a futuro, muy pronto será del presente. En China, el 35% de los pozos están secos y varios de sus ríos contaminados, prendiendo las alarmas para los que quieran consumir esa agua, convirtiéndose en riesgo de salud pública.

Según la Organización Meteorológica Mundial, en 2025, dos de cada tres personas en el mundo no podrán tomar ni siquiera un vaso de agua y según las Naciones Unidas, para el 2050, una de cada cuatro personas vivirá en un país donde será crónica la escasez de agua potable.

Controlar el consumo

Encontrar solución a este problema no es tarea fácil, sabiendo que el 97% del agua del planeta es salada, a eso hay que adicionar los grandes acuíferos subterráneos, más el agua que es retenida en los glaciares de agua dulce. Existe todavía una salida, pero su implementación a gran escala no es tan sencilla, los científicos han desarrollado, tapones de botellas con filtros nanométricos, que logran limpiar el virus, bacterias y contaminantes del agua del agua sucia convirtiéndola en potable apta para el consumo.

Otra solución es la desalinización, pero no es exenta de los problemas. Convertir en dulce el agua salada, supone revertir el proceso de ósmosis natural; para este proceso se necesitaría grandes cantidades de energía, pero para que esta estrategia funcione sería necesario producir energía más barata o lograr efectividad en el proceso de desalinización. Lo más razonable y sencillo, es administrar bien los recursos de una manera eficaz y sostenible. Queriendo decir que se debería contaminar menos, reutilizar más, concienciar sobre el consumo, disminuir la sobrepoblación, mejorar los sistemas de riego y captación, demostrándoles a las prácticas agrícolas que sí se puede preservar este vital líquido para los seres vivos.

Rubén Malpica

Comunicador Social y Periodista

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