Editorial | La hipocresía del “liderazgo” regional

¿Y dónde está Javier? El juego creado por Fernando Mancera y el Espectador en la década de los 90, es aplicable a algunos personajes de la región que se quedaron anclados en la vieja sociedad del medioevo feudal, de una mofa a la rancia aristocracia asesina de indígenas y esclavista de negros traídos de África y explotadores de mestizos campesinos pobres, quienes ocultaban sus pecados debajo de la sotana de banqueros eclesiásticos y jefes religiosos; y también a bellos cómplices y bandidos de cuello blanco.

Por la calles de Neiva caminó la procesión de los blancos que protestaba legítimamente contra la esclerosis múltiple que padece el Huila, y no solo por los más de 20 bloqueos de la vías estratégicas en el Huila y otros cientos en las rutas nacionales, sino también, por la incapacidad de su “clase dirigente”, aislados totalmente de la realidad nacional y mundial. Esa sentida manifestación iniciada por empresarios y comerciantes, al borde de la quiebra y sin respuestas a la crisis, verdaderos damnificados del delito con camuflado de indigno, vándalos;  de la pereza, la soberbia y la estupidez institucional de la Gobernación y su pichón desplumado; de la invisibilidad  y la imbecilidad de la Cámara de Comercio del Huila y del ateísmo y la apostasía de algunos sectores religiosos, y por supuesto, del balbuceo y las barrabasadas de idiotas políticos, bafles de resonancia de su mentor pendenciero que en 20 años profanó este país. A esta manifestación asistieron esos desaparecidos y cuestionados “líderes” de la región.

Aunque algunos digan lo contrario, la protesta del día martes 25M en Neiva fue necesaria, liderada por quienes se han visto afectados drásticamente por los bloqueos, en una manifestación y lucha pacífica, que desde esta editorial respaldamos y coincidimos con la necesidad de buscar mediante el diálogo y el entendimiento, el desbloqueo de las carreteras para evitar sumergir más al país a la desesperanza económica y social, peor a la ya vivida durante los últimos 15 meses. Este medio de comunicación apoya la protesta, pero no comulga con la hipocresía y la mojigatería de los autodenominados “líderes de la región”. Personajes siniestros llenos de avaricia, odio y rencor, que le dieron la espalda al pueblo cuando mayoritariamente salió y sigue saliendo a las calles a alzar su voz contra el nefasto gobierno nacional, erguirse contra las reformas y contrarreformas que golpean a la clase trabajadora del país, pequeños y medianos comerciantes y empresarios del campo y la ciudad, víctimas de la guerra y del asesinato de más de 6000 jóvenes de la política criminal de un Estado Terrorista etiquetada internacionalmente como FALSOS POSITIVOS, pueblo sin tierra, ni casa informal que ha luchado sin cesar por causas generales y locales como la defensa agrícola, educación gratuita y de calidad, salud y trabajo digno, oportunidades y una vida justa, con equidad.

Esa clase de liderazgo feudal que golpea al campesino y al más pobre, está mandada a recoger y la gente del Huila se “mamó” de sostener. Estos personajes que han vivido del oportunismo, pretenden seguir usurpando poderes y escaños burocráticos y con discursos baratos engañar al pueblo y atraer incautos. Esos falsos líderes, los vimos este martes 25 de mayo gastando saliva, enviando mensajes de salvación como falsos profetas y golpeando espaldas congraciándose con quienes legítimamente reclamaban sus derechos en una manifestación sentida y pacífica. ¿Dónde han estado cuándo el pueblo los ha necesitado? O como lo llamó el Espectador… ¿y dónde está Javier? —refiriéndonos a los sinvergüenzas que solo aparecen ocasionalmente para mojar prensa e influir en los sectores de opinión, como gente de bien—

Deberían declararse personas NO GRATAS en el departamento, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio quien reapareció dando discursos insulsos y esperanzadores a los comerciantes, cuando por más de veinte años ha usado la Cámara de Comercio para su beneficio personal y de unos pocos y le ha dado la espalda a los pequeños y medianos empresarios y comerciantes, incluso al pueblo, cuando salió a las calles el pasado 28 de abril a marchar y protestar contra la reforma tributaria. Un monseñor Froilán Casas, obispo de la Diócesis de Neiva, que en su intervención homérica de corte imperial grecorromana, parecía dar más un discurso político, que una invitación a la paz y a la reconciliación. Un hombre de Dios que se ha caracterizado por ser incendiario y quien, apoyado en las palabras y el lenguaje invasor y colonizador ha criminalizado la protesta legítima del pueblo en el pasado, este pastor, también le dio la espalda a aquellos que han salido a manifestarse por causas realmente sociales. En la sombra, un puñado de diputados y concejales hipócritas y aristócratas como Camilo Ospina, Jorge Andrés Géchem o chepe Pinzón, funcionarios del gobierno departamental y excandidatos a la alcaldía de Neiva, quemados en las urnas y que volvieron a darle la cara solo a este sector de la ciudad, porque en ninguna marcha anterior se les vio su rostro -fariseos-. O tal vez las reclamaciones de la ciudadanía ante el Gobierno, no les representa o no les afecta.

¡Dios santo! y el Gobernador del Huila, por fin salió de su despacho caverna a untarse de gente, porque cuando el pueblo ha reclamado su presencia en las mingas, en las calles, en las marchas, en los bloqueos y en las mesas de diálogos en las zonas rurales con los diferentes sectores afectados en la región, nunca ha estado. Suena irónico decirlo, pero su presencia no se sintió en la plaza de banderas, porque le tocó huir con su esquema de seguridad, luego que los mismos manifestantes de la marcha del silencio le gritaran: “flojo” cobarde” “pastor alemán” y hasta “comodín de Villalba”. Sin pena y temor a equivocarnos, podemos decir que tenemos al gobernador más flojo de los últimos tiempos. Cuando el Huila más necesita de un buen líder, Luis Enrique se escondió. El gobernador debería seguir el ejemplo del alcalde de Neiva, untarse de pueblo, llegar a la primera línea, conversar con la gente, recoger las preocupaciones de la ciudadanía o salir de turismo y conocer el puente de la resistencia, el puente El Tizón, el cruce de El Patá, el de Algeciras o el puente El Pescador en Hobo, porque creemos que no conoce Neiva y mucho menos el departamento.

La gente se cansó de este tipo de hipocresía, porque mientras el pueblo empoderado en las calles exige reivindicaciones sociales, los mal llamados líderes de la región se esconden en sus lujosas casas y apartamentos dándole la espalda a las clases populares y a las sentidas luchas que, por cerca de un mes, recogen el clamor de toda una ciudadanía golpeada por décadas. Estos “líderes regionales” fariseos y escribas, que por fin salieron a asolear sus rostros, desdibujaron la expresión blanca del empresario y comerciante digno que se concentró en el centro de la capital opita para reclamar sus derechos, y cuyos negocios han sido víctimas de unos pocos delincuentes y hoy se sienten más vulnerados y transgredidos por quienes tienen inmovilizada la región y el país: SUS LIDERES HIPÓCRITAS.

Todas las luchas y protestas son justas y hacen necesario encontrar un equilibrio que garantice los derechos de todos y el buen vivir de la mayoría, entre los que están los comerciantes y los empresarios dignos que tributan y generan empleo. No podemos pasar por encima de los derechos de los demás, pero lo que no se puede permitir más en el departamento, es que hipócritas (vengan de donde vengan) manchen las manifestaciones, apareciendo como redentores cuando le han venido dando la espalda al pueblo y a la región que los parió o que los recogió en el camino de sus vidas.

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