EDITORIAL | Primero el bienestar de su pueblo: Gorky ‘el Comunero’

Con la carga pesada del gobierno nacional y su incapacidad para resolver los problemas cotidianos de las mayorías que incrédulas, se lanzan a la protesta buscando quién escuche su clamor, aparece un alcalde que defiende el territorio a través del diálogo ciudadano, la participación democrática y la negociación colectiva, escuchando al otro y construyendo de la mano con su pueblo. Un alcalde que le importa el bienestar de los débiles y desesperados por su condición y origen, por la crisis social y económica, que defiende la vida arriesgando la propia para que sean escuchadas miles de voces agobiadas por la inequidad y la vulneración de sus derechos fundamentales.

Un alcalde que comprende que la dignidad humana se respeta y se demanda a costa de cualquier sacrificio, pero siempre a través de la fuerza de las ideas y la razón; un hombre que hace de su liderazgo y su diligencia el mandato y la esperanza para el ciudadano humilde, para el comerciante abnegado, para el trabajador y el desempleado enardecido, para el joven estudiante sin oportunidades, para la mujer madre cansada de tanta injusticia, para el campesino sin tierra y atrapado por las deudas, para muchas familias sin consuelo acorraladas por la crisis humanitaria….contra el hambre y la tributación injustificada. Un alcalde que encabeza la marcha por la dignidad de su pueblo, que convierte su territorio en una mesa de negociación nacional, que es capaz de leer el desteñido libro de nuestra historia republicana donde el pueblo nunca gana: Primero el bienestar de la ciudadanía, es su consigna.

Un alcalde que supo qué era levantarse sin el diario y con una familia que mantener, un alcalde que sabe qué es ganarse el pan con el sudor de su frente, un hombre de carne y hueso que sabe que a los hijos del pueblo les toca el doble y hasta el triple de esfuerzo para estudiar y trabajar cuando no es a través de endeudamiento y créditos con el ICETEX o la costosa banca colombiana. Un caudillo que ha soportado el sol y agua para construir su propia casa y la de otros con sus manos.

Epílogo: Sabemos que son los griegos y sus alias, los de los últimos desórdenes en Neiva…. Ω

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *