Opinión | ¡Pa’ donde vamos!

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Según cifras del DEPARTAMENTO NACIONAL DE ESTADISTICA, el Huila se encuentra dentro del ranking de los departamentos más pobres del país, superado incluso por el Chocó. Ahora bien, en las pasadas elecciones democráticas los actuales líderes locales prometieron “el cielo y la tierra” y que la gestión de sus administraciones sería loable y provechosa para el bien común (típicas estrategias de marketing político). Pero suena incoherente con sus promesas y habiendo tantas necesidades, que los alcaldes de Rivera, Isnos, Pitalito, Tarqui y La Plata, no han querido aprovechar SIETE MIL CUATROCIENTOS MILLONES DE PESOS ($7.400’000.000), si señores, toda esa platica para reinvertir en bienestar social en cada uno de esos municipios.

Es penoso que corridos cinco meses de sus administraciones municipales, los señores NESTOR RAMIRO BARREIRO ANDRADE, RIGOBERTO ROSERO GOMEZ, MIGUEL ANTONIO RICO RINCON, CESAR AUGUSTO ALVARADO OSORIO y LUIS ARMANDO RICARDO CASTILLO, ni si quiera se hayan tomado la molestia de completar el papeleo que exige la dirección de Infraestructura Social y Hábitat de Prosperidad Social, para acceder a esos recursos, so pena que este rubro sea asignado a otros entes territoriales, teniendo en cuenta la poca gestión y la ineficiencia de estos señores y la simplicidad en tan solo completar los documentos faltantes. Creería que se repite la historia, lo mismo de siempre, ¡los alcaldes no aprovechan los papayasos del Gobierno Nacional para acceder en favor de sus comunidades!.

Realmente da pena y no hay excusa que valga para que estos personajes no actúen y lo peor del caso, es que solo tienen hasta finales de Junio para hacer la gestión; falta ver, como se acostumbra en el país del “Sagrado Corazón”, salgan con el cuento que no alcanzaron porque no les dijeron con tiempo, aun cuando un mes antes de terminar las administraciones que los antecedían (diciembre de 2.015), ya estaban haciendo empalmes y en enero de 2.016, se supone, llegarían a trabajar con pleno conocimiento que ese rubro se asignó en los años 2.013 y 2.014.

Es triste decirlo pero los ciclos de clientelismo y caudillismo político se repiten, -ahora más cachetudo- se le llama marketing político. En esencia consiste en captar incautos (gente) para conseguir votos, con una trazabilidad de logros muy reducida, tal como se evidencia en estos momentos, lo que avizora que al parecer este cuatrienio desembocará en lo mismo de siempre, tan solo en promesas que se lleva el viento; mejor dicho, al paso que vamos terminaremos como dice un adagio popular “vestidos y alborotados”.

Ante este tipo de situaciones es donde la comunidad, asociaciones, veedurías y la sociedad civil, deben sumarse al control social y participar. No se trata de volvernos rebeldes y planear mini golpes de estado; se trata de hacernos sentir desde los mecanismos de participación, sacar provecho de ese derecho constitucional materializado en el artículo 23 de la Carta Política, en la Ley 850 de 2.003 y otras normas, con el objeto de preguntar con conocimiento a nuestros mandatarios, ¿qué está haciendo?, ¿cómo lo está haciendo?, ¿pa’ dónde vamos?.

Participando es como realmente formamos sociedad, formamos ciudadanos. Que esta condición no quede plasmada solo en una cédula, ¡hagamos la tarea completa!.

Por: Miguel Ángel Rodríguez Giraldo

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Miguel Angel Rodríguez Giraldo

Joven jurista y analista político, gerente general de la firma de Consultorías Rodríguez Urueña Soluciones. Estudios en participación ciudadana y control social de la Escuela Superior de Administración Pública, ESAP.

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