Buscar huilenses desaparecidos, un largo recorrido que dio su primer paso

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Desaparecidos sin rastro mantienen en vilo a familiares de Guillermo y Reynaldo Cordón Herrera. La ubicación detallada de sus cuerpos estaría en la lista que este martes entregó la FARC a la UBPD.

La incertidumbre que ha dejado la desaparición forzada de dos huilenses comenzó a disiparse con la entrega, por parte de las Farc, de la información de 276 personas dadas por desaparecidas, y abrió una puerta a la esperanza de las familias que un día perdieron el rastro de sus seres queridos en medio de las hostilidades.

La información, como parte de lo pactado en el Acuerdo de paz con las Farc, fue entregada a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, UBPD, y registraría el lugar exacto donde se habrían enterrados los cuerpos de dos comerciantes de abarrotes del Huila en los Llanos del Yarí.

Se trata de Guillermo y Reynaldo Cordón Herrera, quienes vivían en Neiva y eran comerciantes en la zona del Caquetá y Meta y, en medio del conflicto colombiano, pagaban el impuesto de guerra que las Farc cobraban.

La historia, que hoy tiene en vilo a una familia huilense, empezó el 22 de enero de 2003, cuando Reynaldo viajó al sur del Meta, a la vereda Playa Rica, a entregar un cargamento de arroz, fríjoles y otros productos para el comercio de zona rural y urbana de La Macarena.

Dos días antes, el 20 de enero, la guerrilla también había retenido a José Arbelay Losada Montenegro, otro comerciante de Neiva y cuñado de Reynaldo. José se había desplazado desde Bogotá hacia La Macarena (Meta) para encontrarse luego con los conductores de tres de sus camionetas. Así fue y en el camino lo secuestró el frente 13 de las Farc, según informaron a la familia personas de la zona días después del hecho. Además, Guillermo Cordón Herrera desapareció un mes después, a finales de febrero de 2003, cuando viajó a la vereda La Tunía, adonde supuestamente fue citado por un comandante guerrillero para entregarle información sobre su hermano, su cuñado y los tres choferes. Sin embargo, nunca regresó.

Desde los inicios del secuestro, la familia Cordón Herrera no ha dejado de preguntarlos, de buscarlos y de escuchar todo tipo de razones. Así fueron pasando los años, el padre de los Cordón Herrera murió de depresión preguntando por sus hijos y las hermanas nunca han perdido la esperanza de encontrarlos vivos o muertos.

Aunque se tendría información oficial del asesinato de los hermanos por orden del jefe guerrillero Mono Jojoy, el sufrimiento de los familiares continúa, a pesar de conocerse que los seis desaparecidos están en el listado entregado la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.

Fuente El Espectador

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Jenifer Osorio

Periodista y Diseñadora Gráfica

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