Se necesitarían 3,3 planetas si países consumieran como OCDE

Si cada uno de los individuos del planeta consumiera recursos al ritmo de lo que lo hacen los integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, se necesitarían 3,3 planetas para cubrir el conjunto de las necesidades de la humanidad.

De igual forma, si cada uno consumiera los recursos al ritmo de un canadiense, un luxemburgués o un estadounidense, este número se aumentaría en cinco planetas. Este hecho fue revelado por un informe de Fondo de Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, en el que asegura que dicho consumo excesivo está destruyendo el ambiente de los niños en todo el planeta.

Como se conoce, el medio ambiente tiene una gama de influencias en la salud física, el bienestar mental y el desarrollo pleno de los niños; sin embargo, la infancia mundial está creciendo en entornos poco saludables, rodeada de contaminantes nocivos y otros elementos que la perjudican, debido a las prácticas consumistas de los países más ricos. Esta situación estaría llevando a una alta exposición al aire tóxico, los plaguicidas, la humedad y el plomo.

Aunque este informe solamente se limita a examinar comparativamente los casos de los 34 países que pertenecen a la OCDE y nueve más de la Unión Europea, da una noción de la situación en la que se puede encontrar los niños de las economías más pobres del mundo.

“La mayoría de los países ricos no solo no están proporcionando entornos saludables para los niños dentro de sus fronteras, sino que también están contribuyendo a la destrucción de los entornos de la infancia en otras partes del mundo”, aseguró la directora de la Oficina de Investigación Innocenti de Unicef, Gunilla Olsson.

Dentro de estos datos recogidos por la organización tienen que ver con la polución. En concreto, Finlandia, Islandia y Noruega se sitúan en el tercio superior en la provisión de un medioambiente saludable para los niños; no obstante, se encuentran en el tercio inferior del mundo, en general, en materia de contaminación.

De igual forma, en Bélgica, Israel, Países Bajos, Polonia, República Checa y Suiza, más de uno de cada doce niños se encuentra expuesta a una elevada contaminación por pesticidas, mientras que, en Islandia, Letonia, Portugal y Reino Unido, uno de cada cinco niños está expuestos a la humedad y el moho de su casa.

“En algunos casos, estamos viendo que los países proporcionan entornos relativamente saludables para los niños dentro de sus fronteras, a la vez que son los principales responsables de la contaminación que está destruyendo los entornos de los niños en el extranjero”, ha agregado.

Estos datos arrojan que los niños de las familias más pobres y los grupos marginados no tienen una vivienda adecuada, lo que profundiza así la desventaja y perpetúa los ciclos de pobreza.

Fuera de la casa, el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad, los fenómenos meteorológicos extremos, la presión sobre los recursos naturales y el creciente desperdicio son perjudiciales tanto para los niños como para el planeta.

En dicho análisis muestra que, si se toman en cuenta los indicadores de emisiones de CO2, residuos electrónicos y consumo general de recursos per cápita en los países más ricos, como es el caso de Australia, Bélgica, Canadá y Estados Unidos, se observa que el impacto sobre el medio ambiente mundial es grave y generalizado.

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