EDITORIAL | Seis meses de silencio.

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El 19 de noviembre de 2016 en horas de la noche ocurrieron los hechos.

Primero, dos llamadas telefónicas. A través de la comunicación, un personaje de la Alcaldía de Neiva advierte represalias contra este medio si sus exigencias no son atendidas. De inmediato había que desmontar el artículo de prensa que dejaba a la administración municipal comprometida en asuntos —Non Sanctos— con los cuales se pretendía la decisión favorable del Concejo.

Dicha intimidación no bastó para que minutos más tarde, apareciera el ultimátum de un anónimo en nuestra cuenta de Facebook y enseguida, llegara “el de la moto”, quien a gritos expresaba: “ESTÁN MUERTOS”.

Luego de lo ocurrido –dos amenazas consecutivas en menos de lo que canta un gallo–, reunidos determinamos cerrar el medio.

Consideramos que a través del tiempo la corrupción siempre ha sido la madrina de las balas y con estas, las muertes impunes de muchos periodistas valientes, cuyos nombres tan solo hoy se recuerdan por su infame desaparición y no porque sus asesinos hayan purgado condena alguna.

Pasaron el 20, el 21 y toda la semana; en este periodo, los lectores reclamaron nuestra continuidad del ejercicio. Manifestaciones de solidaridad y apoyo de personas y entidades que agremian y respaldan la Prensa Libre, no se hicieron esperar. Terminó el año 2016 y asesores jurídicos direccionaron nuestra labor a la continuidad del silencio. La revista policial asignada para preservar nuestra integridad empezó dos meses después de lo ocurrido y solo se les vio por un par de días, después no supimos más de la UNP y sus medidas de seguridad. Finalmente, nuestra denuncia parece estar “dormida” en la Fiscalía.

Ahora que se cumplen seis meses de inactividad provocada; evaluando lo encontrado en el camino, entendimos que ante Dios y la Patria tenemos un compromiso social. Por eso desde hoy retomamos nuestra actividad investigativa en el campo periodístico; hoy regresamos al camino de las noticias verdaderas, buscadas y divulgadas por “periodistas periodistas”, eslogan que bien supo acuñar en su abierto y diciente lenguaje, la destacada Vicky Dávila.

Hoy más que nunca comprendimos que definitivamente, el zapatero a sus zapatos, como el médico al quirófano. Hoy decidimos que “es mejor morir con las botas puestas”.

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