Ceiba caída se convirtió en escultura local

En las manos de un escultor neivano, el tronco de la Ceiba de la Libertad vuelve a cobrar vida.

Desde hace 30 años, Luis Hernando Vargas Mono utiliza la madera para esculpir y moldear animales y personajes emblemáticos. Hoy, ha querido recrear a una paloma torcaz, símbolo de paz y libertad.

“Vi la Ceiba de la Libertad caída y cortada, y le dije al secretario de Cultura: hoy 8 de junio Día Internacional del Medioambiente, yo quiero limpiarle ese reguero de aserrín y puedo tallarle una paloma” contó Vargas Mono, quien enfatizó que no era la calidad de la madera sino la importancia de la Ceiba.  “Es un árbol a honoris”, agregó.

El grueso bloque de madera de la majestuosa Ceiba, fiel ícono de la libertad republicana, poco a poco se fue convirtiendo en una obra de arte que mide 4 metros con 30, por uno setenta de alto, y pesa aproximadamente 3 toneladas.

El escultor neivano tardó cerca de 3 meses tallando esta hermosa obra.

La icónica Ceiba que estaba plantada en la plaza donde hoy se ubica el Centro de Convenciones José Eustacio Rivera, cedió ante la fuerte lluvia que azotaba a la capital huilense en febrero de este año. El imponente árbol también fue víctima de un hongo que amenazaba con acabarlo.

Son varias las historias que se tejen bajo la gran ceiba que superó los 100 años. Los más viejos pobladores de este municipio huilense, dice el escultor, conocen las historias, las cuales fueron contadas por sus antepasados y llegaron a ellos por medio de la tradición oral.

La Paloma Torcaz, esculpida con el tronco de la Ceiba de la libertad, que con su sombra cubría aproximadamente 6.000 metros cuadrados de la plaza, busca también ser un símbolo de unión, respeto y apoyo mutuo.

Jenifer Osorio

Periodista y Diseñadora Gráfica

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *