Para conocer y preservar: Charco El Bejuco y Cueva El Tigre en Yaguará

El Charco El Bejuco y La Cueva del Tigre y se encuentran ubicados en el municipio de Yaguará en la vereda Upar, a unos 52 kilómetros de la ciudad de Neiva. Este lugar está constituido por formaciones geológicas en la llamada Cuchilla de Upar.

El charco El Bejuco, llamado así por la cantidad de bejucos que allí se encuentran, es un lugar formado por la quebrada de Upar y una formación geológica donde el agua ha erosionado la roca construyendo moyas o piscinas naturales de agua cristalina, generando un espectacular paisaje.

La vegetación que rodea el lugar es vegetación típica de bosque seco tropical. En las moyas que se han formado en este lugar, se han adaptado a vivir algunas especies de peces, cangrejos y ranas. La cueva cuenta con una longitud de más de 612 metros y tiene un recorrido principalmente horizontal, sin grandes pozos o pasos difíciles. La cueva presenta tanto galerías activas, algunas con un flujo estacional de agua, así como fósiles.

La cueva tiene zonas de uso intensivo y zonas de uso restringido, en la que la zona de uso intensivo es por la que se hace el recorrido que se realiza ingresando por la entrada norte y llegando hasta el salón de las piscinas, donde se aprecian espeleotemas como columnas, coladas y algunas estalactitas y estalagmitas (Losada-Campos, 2012). También se observan en la cueva algunos animales como artrópodos del grupo Amblipígido, que son poco comunes.

Los murciélagos representan un atractivo importante en la cueva, pues se encuentra allí la especie del Murciélago Frutero Negro (Artibeus obscurus), una especie de murciélago declarada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), y tres especies más de murciélagos pertenecientes a la familia Phyllostomatidae: Murciélago Nectarívoro Grande (Lonchophylla robusta), Murciélago Vampiro (Desmodus rotundus), Murciélago Frutero Común (Carollia perspicillata) (Losada-Campos, 2012).

Por ser pocos conocidos y encontrarse en predios privados, estos dos ecosistemas, cuentan con poco reconocimiento y la configuración de territorialidad para la comunidad es casi inexistente.

Jenifer Osorio

Periodista y Diseñadora Gráfica

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