Opinión | El poder ciudadano gobernará Neiva

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Por José Paúl Azuero Bernal

Es la conclusión luego de leer y comprender los alcances del programa de gobierno del nuevo Alcalde de Neiva: Un Mandato Ciudadano. ¿Cómo cumplir con todas las demandas ciudadanas consensuadas con el constituyente primario en las Ágoras Ciudadanas?, inicialmente le resultará muy complejo. La organización territorial, política y administrativa del Municipio está anclada en el siglo pasado y cierra posibilidades al ejercicio de la ciudadanía democrática, al diálogo social, la participación ciudadana y la negociación colectiva. Los estilos de gobierno ególatras, soberbios, autistas, fragmentados, marginales y corruptos terminaron imponiéndose en la región.

La experiencia acumulada en proyectos de vivienda y ahora como mandatario, le otorga a Gorky la autoridad para provocar el Legítimo equilibrio de poderes entre El Estado Social de Derecho y El Ejercicio de la Ciudadanía Democrática. El ciudadano sujeto activo, protagonista de su propio desarrollo y no un simple elector. Escuchar a los niños, a los jóvenes, a las mujeres, leer e interpretar las emociones y las expectativas de la ciudadanía para formular el Mandato Ciudadano. Los acontecimientos que hoy vive el país justifica la propuesta de Gorky. Diagnósticos de la academia, expertos profesionales, sectores e instituciones, no coinciden con las demandas y las necesidades “reales” de la ciudadanía, es la pata que le falta a la mesa de la paz.

Toda la deuda acumulada históricamente con la sociedad queda al descubierto. “De todas las ilusiones la más peligrosa consiste en pensar que no existe sino una sola realidad” Paul Waztlawick. La ciudadanía siente y piensa desde su cotidianidad la realidad inequitativa y desigual que hoy reclama una agenda, un ágora, una mesa de negociación, para acordar la paz con justicia social. Tiene la oportunidad este gobierno del presidente Iván Duque de pactarla: desconcentrar y descentralizar los poderes del Estado, dejar sin discurso las extremas, recrear un país de regiones, un país federal, un país de derechos, un país para la democracia participativa. El Estado negoció con los narcotraficantes, con los paramilitares, con las guerrillas, con los delincuentes de cuello blanco, pero no con la ciudadanía.

El Mandato Ciudadano propone tres ejes articuladores de sectores (Social Comunitario, Desarrollo Económico Sostenible, Infraestructura de Servicios Públicos) y un eje transversal: Gobernar desde y para el Territorio. Romper esquemas medievales y gobernar sin reyezuelos, príncipes, princesas, lacayos ni sirvientes. Nos imaginamos con Gorky un gobierno de la ciudadanía para democratizar las EPN, SEPT, ESE, Administración Central, etc. La participación ciudadana y la participación comunitaria en la planeación, la gestión, el control y la vigilancia de lo público. La ciudadanía es un fenómeno sociocultural que actúa como “clase social” a la que pertenecen todos los estratos, “un vínculo constitutivo entre las personas y la identidad como ciudadano”, sujetos de derechos-deberes y sin renunciar al individualismo ni a la propiedad privada.

El presidente no puede proponer soluciones exclusivas del mercado para el consumo, cuando lo que está en juego es la Democracia. Sí el país logra comprender estas nuevas lógicas, lideradas principalmente por los jóvenes, podrá dar pasos significativos hacia la paz ciudadana con justicia social. Gorky anuncia un “comunitarismo solidario”, para aprender a vivir juntos en conflicto pero sin violencias. Esto no es comunismo, son las prioridades “comunes” las que nos hacen parecidos a pesar de las diferencias. La vida, el agua, los ejes ambientales, la universidad popular, la constituyente educativa, la integración regional, los saberes, la paz, el banco de materiales, etc. Entre espinas y pétalos la rosa roja está llamada a convivir con las otras flores en el jardín de la democracia.

Protestar Sin Violencia, por una Colombia que pueda hacer un alto en el camino, parar Sí para escuchar a nuestros niños, niñas y jóvenes. La generación exponencial solicita audiencia con su presente y su futuro, quiere que los adultos depongan las armas físicas y simbólicas, su incapacidad para construir progreso en paz y con justicia. Un presidente joven e inteligente debe decretar la primera Constituyente Infantil y Juvenil del Mundo, abrir este escenario por regiones convocando a todos los pueblos que conformamos la Nación, definir una agenda común para la deliberación y advertirle al planeta que aquí en Colombia somos capaces de dialogar juntos, de definir nuestro propio destin, de escuchar y concertar imaginarios y propuestas nueva, de reconocer lo real, lo soñado y lo posible. Me ofrezco como ciudadano voluntario.

Gorky lo propone en un programa de gobierno más mestizo, más indígena, más afro, más diverso, más plural, más vernáculo como su equipo. No es necesario copiar del mundo cuando los originales somos nosotros. Para que no se imponga la unanimidad es necesario la oposición política, mediática, académica y ciudadana. “Enseñar es hacer comprender; es emplear el entendimiento; no hacer trabajar la memoria. Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente sin patriotismo, sea cual fuere el plan que se adopte” Simón Rodríguez. Confianza en esta nueva propuesta de gobierno que hoy ostenta un Mandato Ciudadano legitimado en las urna.

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Erik Puentes

Periodista CPH. Director editorial de Onda Opita.

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